martes, 14 de octubre de 2008

EN EL CCM


ya eran las seis de la mañana, fui el primero en levantarme, estaba tan entusiasmado, que no me importaba que iría con el terno de diferente color, (fui la atención de todos), me aliste mi familia la mayoría vinieron ha despedirse algunos me acompañaron hasta el ccm, yo mientras alistaba mi maleta bien entusiasmado, mi madre me quedaba mirando, creo que no lo podía creer, que su hijo se iba por dos años, nunca nos hubimos separado por tanto tiempo, además soy hijo único, mientras ella me miraba yo alistaba mis maletas lo mas rápido posible, yo tenia en la mente que la misión seria mas fácil que tomarse un vaso de leche gloria, termine mis maletas subimos a un taxi directamente al ccm que estaba ubicado en la Molina, yo en el camino no pensaba en desafíos ni en debilidades, solamente pensaba ir y hacer lo que el señor me había mandado. Tenia la plena certeza que la misión seria una bendición (así lo fue). Me encontraba sentado con mi terno colorido, la verdad mas que nervioso estaba entusiasmado, lo único que me preocupaba eran las inyecciones, ya estábamos en la Molina pasamos el templo llegamos al ccm yo desesperadísimo, justo antes que lleguemos había un Elder que llegaba con su familia, (mas adelante estuvimos en la misma zona). Entonces toque la puerta el vigilante todo tosco y mundanamente como ellos suelen ser me dijeron que esperara que solo podía entrar yo y mis padres nadie mas, hay estaba el problema yo solo tenia madre por que mi padre se porto como un cobarde cuando se entero que mi madre estaba embarazada, y se dio la fuga. Entonces hablamos y también pudo entra mi abuelita, ya éramos tres, cuando entramos me quede sorprendido la verdad el ccm estaba hermoso y muy bien cuidado, dehecho que al que limpia le deben de pagar muy bien por algo lo dejaba en ese estado, entonces todos entramos a un salón que era tipo sacramental aproximadamente contando entre las familias y los misioneros éramos un total de ochenta personas, y salio el presidente del ccm era ecuatoriano ósea no nos quería para nada, por la guerra del Cenepa en la cual le dimos de alma, (eso era lo que yo pensaba), nadie me puede engañar en cuanto ha la guerra por que cuando estuve en la misión le enseñaba ha un hermano que participo en la guerra contra el ecuador y me contó muchas cosas con lujos y detalles y aparte que uno siempre para informado leyendo libros, entonces hay estaba el presidente del ccm afrente de todos dándonos la bienvenida mientras el hablaba yo ya quería regresar ha mi casa dije donde me he metido este es el cuartel, lo que pasa es que el fue militar, (eso es lo que me contaron) entonces mientras el hablaba yo me traumaba, tienen que comprenderme que yo soy converso, pero la verdad ese hombre no hablaba gritaba, el creía que estaba dirigiendo un comando hacia el ataque contra Perú. Entonces decía que que de ese momento nosotros ya no teníamos padres y el era nuestro padre, nuestra madre su esposa,
la cara de su esposa me asustaba aun mas, el prometió cuidarnos pero que la obediencia seria la regla numero uno, (cuando entramos con mis compañeros al cuarto rompimos la primera regla). también les dijo ha nuestros padres que que en ese lugar existían los mejores cocineros que la comida era numero uno, todo saludable, puras vitaminas, en ese momento yo ya estaba mas alegre, cuando hablan de comida hay estoy siempre. Para despedirnos el presidente dijo que los padres pueden abrazar por ultima vez ha sus hijos por que no los volverían haber dentro de dos años, para que dijo eso todos empezaron ha llorar pareciera como si nunca se volverían haber, la primera en abrasarme fue mi abuelita, con un beso me dijo, cuídate hijito bien hermosa ella, luego mi madre quien no dudo en decirme haz ¡aso en todo lo que te digan!, nos despedimos fue un momento inolvidable. es sorprentende,heroico ver como muchachitos jóvenes estaban dispuestos ha dejar estudios, trabajo, familias, solamente por servir al señor todos eran puros todos dispuestos, no cobrarían nada ni un solo iian ha una tierra lejana todo por un propósito, por que sabían que estaban en la verdad, y nadie lo detendrían. Mientras caminaba observaba ha mis madre y mi abuelita hay estaban ellas dos, todos lloraron menos nosotros, supuestamente éramos fuertes. En mi estadía en el ccm pasaron muchas cosas, de repente muchas de ellas no las entiendo ni las comprendo pero lo principal es que me ayudaron para progresar y ganar experiencia, los primeros días fueron fuertes, creo que mas lo fue el primero, nos dijeron que estaba prohibido terminantemente y condenadamente tomar fotografías en el cuarto, cosa que cuando entramos uno de los misioneros saco su filmadora y nos firmo ha todos, primera regla rota hecha pedazos, pisoteada, insultada, pero nosotros estábamos bien alegres, pero el problema fue para dormir mientras yo trataba de cerrar los ojos escuchaba llanto como de niño yo pensaba que sucede estamos en la guardería, lo que sucedía es que todos los misioneros del cuarto estaban llorando inclusive yo. La verdad me dio un poco de tristeza escuchar como todos estábamos enesa situación pero en ese momento me puse ha comprender que seguir ha Jesucristo nunca fue fácil ni lo será jamás, pero lo mejor que nos paso es que todos nos quedamos dormidos, al día siguiente nos preguntamos quien ha llorado nadie quería admitirlo al final todos confesamos habernos privado de llanto. Una de las cosas que me paso que hasta este momento recuerdo con mucha lastima, se los contare ¡ero solo para ti! Llego el momento en que todos los misioneros teníamos que ir ha registrar con cuanta ropa habíamos llegado, entonces todos hacia la secretaria llego mi turno me pregunto y le respondí todo como debía de ser, menos mal para mi suerte y bendición ha mi lado se encontraba mi compañero, el escucho todo. Todo normal al día siguiente me llaman por el audio tenia que acercarme ha la oficina del presidente, todos comenzaron ha murmurar por que ya sabían que cuando el presidente llamaba alguien era para gritarle por que según el había hecho algo malo, pero como dice un viejo dicho el que no la debe no la teme”o lo contrario pero algo así, entonces con mi compañero nos fuimos hacia la oficina yo bien alegre dije de repente me quiero ascender o felicitar, yo iba bien entusiasmado cuando de repente llego ha la puerta de su oficina estaba abierta, toco hay estaba el me hace señas de que puedo entrar me senté, mi compañero estaba afuera esperándome cualquier cosa, o pelea el tenia que entra corriendo, por que ese hombre era capaz de pegarte, me senté me quedo mirando y me dijo ¿usted quien se cree para venir ha decir lo que tenemos que hacer? Yo me quede paralizado no me dejo responder siguió diciéndome ¿Quién te crees tu para decir que es obligación de nosotros darte ropa? No me dejaba hablar y siguió humillándome y gritándome, el sentado un metro mas alto que yo en una silla toda presidencial le daba autoridad y irradiaba miedo, me defendí y le dije si quiere traiga ha la secretaria y hablábamos todos juntos, por que yo decía la verdad y no tenia nada que temer, pero la respuesta de el fue toda mundana me dijo ¿ha quien crees que le crea ha ella que la conozco mas tiempo Ho ha ti que recién te conozco? Con eso me callo al final era cosa que el creyera y otra era lo que dios sabia. Me amenazo me dijo que una mas y me votaba yo estaba destrozado en ese momento estaba asustado no tenia ganas ni de pegarle, cuando me retire co le conté nada ha mi compañero luego se los dije ha todos los de mi cuarto, el primero en creerme fueron todos el primero en defenderme fue mi compañero por que el estaba conmigo y el me dijo Elder no se preocupe yo le creo por que yo estaba acostado de usted escuchando todo y usted nunca dijo eso. Yo estaba mas alegre pensaba dentro de mi toda la culpa la tiene la secretaria esa, también pensaba seguro que otro misionero fue el del problema y ella se equivoco fue la respuesta mas sana que pensaba. Yo no quería ropa por que tenia bastante mi barrio me había mandado bien armado ha la misión, mas adelante me llamo el presidente y me regalo un terno esos que donan ha los ccm, yo los recibí bien alegre la verdad no lo odiaba solo le tenia miedo, yo seniti que no me dio el terno con amor solo por que tenia que cumplir, (mas adelante vendí el terno ha cien soles mientras estaba en la misión). Me hice muchos amigos en el ccm buenos amigos recuerdo siempre hacia ejercicios y la verdad estaba bien dotado tenia mis músculos, entonces en una oportunidad nos encontrábamos todos los misioneros en el baño todos estaban esperando su turno para la ducha todos sin polos yo también, en eso me miro al espejo u comienzo hacer formar y ver mis músculos la verdad estaba bien he. En eso pasa un Elder boliviano y me dice “una de las armas de Satanás es la vanidad” solo me quedo sonreír por no ofenderlo, el es chato, gordo y feo. Creo que lo hizo por picon, pero hay lo deje. Subí bastante de peso en esas tres semanas recuerdo que siempre con el profesor hacíamos fuerzas todas las ganaba yo, en planchas el. También recuerdo cuando hacíamos competencia en los cuartos con todos los de mas países yo siempre me hagarraba con el chileno, también le gane. No podía olvidarme del hermano encargado de mantenimiento que siempre que nos veía nos decis elderes ustedes son los mejores, luego me entere que so mismo les decía ha todos. Llego el día en que teníamos que irnos ha la verdadera misión, la verdad me dio una lastima dejar el ccm yo estaba muy triste, aliste mi maleta no podía creerlo tan rápido paso el tiempo tenia muchos amigos ya no los vería, quizás nunca. Cuando estuve parado en el pasadizo observe que lo estaba limpiando para recibir al nuevo grupo todo estaba vacío, pude darme cuenta que el ccm sin misioneros no es nada, en ese momento obtuve un testimonio de la importancia de estar en la misión, y del valor que los misioneros tienen en el, las lagrimas se me caían de mis ojos mi corazón latía mas fuerte de lo normal, pero yo estaba dispuesto ha servir al señor hasta que el me diga gracias. Nos tomamos fotos para el recuerdo y en la madrugada si no recuerdo, todos en el aeropuerto listos para Trujillo éramos diez misioneros y una hermana, yo estaba feliz y emocionado la verdad era primera vez que viajaba en avión, un hermano encargado nos esperaba para que nos orientara y nos diera nuestros pasajes lo mas chistoso fue que nos dio los pasajes y se fue, yo estaba en nada no sabia lo que tenia que hacer pero nos orientaron y ya estábamos sentados en el avión, todos mis valientes amigos todos ellos puros, todos felices esperando estar en Trujillo y predicar el evangelio que hermoso estar viajando en avión justo era Lan.


Jesus D'angelo

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