jueves, 22 de julio de 2010

siempre

Hoy mi espíritu se vistió de tristeza, porque decidiste de mi vida partir, te fuiste tras otros caminos de dulzura, espero no te vuelvas arrepentir.

Olvidando los momentos en que me decías te quiero, aquella noche en que susurraste jamás me olvidarías, hoy todo lo dejaste en el olvido. Cuando te sientas cansada de tanto vagar, ven que aun estoy dispuesto a llevarte al altar, mi amor no se habrá consumido por completo, aun sigue ardiendo el fuego que llevo por dentro, mientras yo estaré esperando tú te estarás divirtiendo, vendrás con las manos sucias y el cabello largo, no preguntare el por qué, solo correré hacia ti y te abrasare, dándote la oportunidad de volver a nacer, yo no te juzgare por que verdaderamente yo siempre te ame, seremos felices tu y yo juntos para siempre.

Los años pasaran y nos seguiremos amando, porque tenemos la certeza en la exaltación volvernos a encontrarnos. Los años ya han pasado y tenemos las pieles caídas, solo nuestro gozo es que tenemos a nuestros nietos sobre nuestras rodillas, todos bellos y hermosos siguiendo el camino de la felicidad, y los años seguirán pasando y nosotros estaremos allí, con los cabellos blancos y casi sin hablar, un bastón a cada lado nos acompañaran, nos sentaremos junto al mar y contaremos nuestras historias sin descansar, recordaremos el momento en que nos conocimos, nuestras peleas, riñas y nuestros momentos escondidos.

Nuestros hijos y nietos nos rodearan, aquella será una velada espectacular, nadie sufrirá nadie llorara, porque saben que estamos unidos por la eternidad, los cielos nos acogerán, los ángeles a la exaltación nos dejaran pasar, porque en la tierra nuestra integridad supimos guardar, allí estaremos nosotros dando carcajadas sin parar, cogidos de la mano nos miraremos frente a frente, nos miraremos y seguiremos contando nuestras historias sin descansar.

Por último, formaremos nuestra familia en aquel lugar, todo ello pudo acontecer por que cuando te fuiste y regresaste te supe perdonar sin mirar atrás. Porque nunca mire tu debilidad, solo fuiste en mi alma un manantial.

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