sábado, 4 de diciembre de 2010

diez minutos

10:00 pm no sabía si era una locura o una odisea, encontrándome en el auto yendo a una velocidad verosímil, el destino nunca conocido, la chica nunca encontrada; no tenia referencias perfectas, solo: “es una casa de tercer piso, puerta verde de metal, ¡toca fuerte!”. Llegando al lugar previamente acordado, encontrándome solo y con deseos de encontrarla, llegue a la calle jamás conocida, la verdad tuve temor, hoy los pandilleros y palomillas nunca faltan en las esquinas y mucho menos si esta cerca la avenida, pregunte a unas jóvenes por la calle los pinos, sonrientes y creo sin dientes, me tocaron los hombros y señalaron que esta ubicado a unas seis cuadras, mientras más me acercaba a mi destino angelical más oscura se hacia la noche, los perros ladraban como jamás había escuchado hacerlo en mi vida, acaso preguntaba ¿Por qué tanta artimaña?, las piernas me temblaban, recordaba la misión cuando tenía referencias que buscar, la verdad nunca estuve solo siempre andábamos de dos, pero en esta oportunidad me encontraba solo, buscando a una chica con quien habría de conversar, pero no era cualquier chica, de otra manera no estuviera a las diez de la noche buscando su casa que ni conocía y por sitios que jamás había andado. Llegue a la calle los pinos, el silencio me daba la bienvenida avisándome que: “estas en tierras desconocidas”, no importándome el contexto en el que me hallaba, toque puerta por puerta preguntando por mi destino oriental, nadie me dio referencias, solo me dijeron: “ya encontraras”, los nervios me invadían, lo siento es la verdad estuve nervioso, pues también los hombres sentimos nervios; también los hombres lloramos y lamentamos; después de tocar todas las puertas que rodeaban aquel parque, me di cuenta que no había llegado a encontrarte, ¿Dónde estabas? ¿Qué estabas haciendo? ¿Me estabas espiando desde tu ventana? ¿Estabas sola o con tu hermana? ……….. Sintiéndome derrotado, pero no vencido; me quede parado en la casa que sentía era la indicada, en eso presiento que alguien me está observando desde el más halla, miro hacia arriba y era su hermana, sin estar seguro que ella era, dije: ¿podrías llamar a tu hermana?, la respuesta fue positiva, mejor dicho afirmativa, salió y fui atendido desde el segundo piso, ¿Qué? Dije dentro de mí, ¿he caminado tanto e sudado tanto, para que me atienda desde el segundo piso? Realice una señal para que podamos estar en el mismo nivel, en eso estábamos cara a cara, nos miramos sin reconocernos, el minuto que mantuvo el silencio duro una eternidad, tú con el cabello largo y el rostro delicado, conversamos sin descansar, pues había llegado a mi meta final, las montañas hoy nos podían adorar y saber que en este mundo a pesar de la maldad uno felicidad podría encontrar, pasaron diez minutos y me dijo ¿creo que ya pasaron diez minutos?, pues solo habíamos quedado conversar diez minutos, ya que era tarde, regrese a mi casa……….

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