jueves, 16 de febrero de 2012

Primeros dias

Cada vez que me preguntan de la misión sé que muchas veces caigo espeso y otras no, es que no hay quien me detenga, me imagino pobre de las personas que pasan la mayoría del tiempo a mi lado y solo creo que son dos personas en las cuales confió mucho y contaría cosas que verdaderamente tienen importancia en mi pequeña vida; gracias a todas las personas que de alguna manera tienen y tuvieron la paciencia de escuchar las historias de un retornado que aun sigue viviendo gracias a las bendiciones de aquella misión.
También gracias a las personas que leen mi blogs.
Estaba recordando el día de hoy mi primer día en la misión, la verdad fue bastante traumático.
Me encontraba esperando a mi nuevo compañero ya me habían dicho que se llamaba Elder Tacker, pensé sería un latino pero sabiendo que era un norteamericano pensé en poder aprender nuevas costumbres y nuevo idioma, estaba bastante nervioso quería ya verlo y poder conversar tantas cosas y más que todo compartir el evangelio, en eso mientras seguía meditando y pensando en mi nueva vida de misionero, en eso, en aquel justo instante, antes de pestañear y cogerme la cabeza llego mi nuevo compañero, lo vi serio sin muchos ánimos de reír, era gringo más pequeño que yo y sin mucho entusiasmo, nos saludamos me dijo que el es mi nuevo compañero, empecé a despedirme de mis compañeros del CCM, en eso me dijo que ya no hay tiempo y tenemos que irnos.
El viaje duro dos horas de Trujillo a Casa Grande, en todo el transcurso del viaje pensé mucho en mi familia, por un momento pensé que la misión no estaba hecha para mí y yo tampoco para ella, pensé mucho en mis amigos del CCM, en todos los misioneros, ahora todo era diferente, estaría en un lugar donde no conocería a nadie, ni vecino alguno; sentí que algunas lágrimas caían por mis mejillas, trate de que mi compañero no se diera cuenta de lo que estaba sucediendo, mire a la ventana, en eso mi compañero se dio cuenta y me pregunto porque estaba triste, solo dije que extrañaba a mi familia, pero la verdad es que estaba más triste porque no me acostumbraba al ambiente en el que estaba, pensé en que la Misión sería diferente.
Llegando al cuarto mi compañero me enseño el área y a nuestra pensionista, pude ver en el rostro de cada hermano que recién conocía la felicidad que trae el vivir el evangelio de nuestro Señor, sentí el espíritu Santo y que mi Padre Celestial me daba la bienvenida, pude saber que estaba en aquel lugar para cumplir una Misión importante, que todo tenía un propósito, no sé si les habrá pasado esto a usted, si es retornado sabrá que es así, todo el mundo pregunta: ¿Elder cómo se llama? Elder de donde es usted? ¿Elder cuánto tiempo tiene en la Misión?
Lo que más me llamo la atención fue la capilla, era primera vez que veía una como ella, era una casa en medio de un bosque, jamás olvide aquella capilla, el espíritu que se sentía era extraordinario, esa misma noche hubo una mutual que todos los viernes la organizaban en la rama, llegamos y todos los hermanos estaban jugando en una meza, sentía algo muy especial en cada uno de ellos todos me saludaban muchos me abrasaban y con sonrisas en los ojos me hacían sentir su amor que tenían, aquello bastaba para olvidarme de mí mismo e involucrarme en la obra en la cual estaba embarcado.
Aquella noche conocí a la mayoría de los miembros, también a nuestro presidente de rama, el era el dueño donde vivíamos nosotros, teníamos un cuarto alquilado, creo que una de mis pruebas paso el día siguiente por la mañana, nos levantamos a las 6:30 am y mi compañero me dijo que primero se bañaría el y luego yo, cuando toco mi turno busque la llave de la ducha para hacerlo y no había, solo observe una taza y un bidón, me di cuenta que era agua guardada por el color del bidón, parecía estar hongiado; cojo la taza y me hecho el primer chorro de agua, cuando lo hice toda mi cabeza se adormeció y empezó a doler, el agua estaba completamente helada, se guardaba por toda una semana, igual me bañe.
 Ya sabía cada vez que tenía que entrar a la ducha que sería una de mis pruebas en la misión.
Así fue como fui conociendo a los miembros de la rama, tocamos muchas puertas y tuvimos muchos contactos.
Jamás olvidare mi primer área, aprendí muchas cosas que no cambiaría por nada en mi vida, todo lo que soy ahora es el producto de a ver podido servir en una misión y haberla terminado, estoy muy agradecido por todo ello, por haber conocido al iglesia  a los 18 años, en ningún lugar brise podido aprender lo mismo, toda mi vida se rigió por lo aprendido en la Misión, tuve un excelente compañero aprendí muchas cosas de él, la Misión me ayudo a desarrollar mis habilidades que luego me convertirían en un gran Hijo de Dios, en un Gran Profesional, en un Excelente Esposo y Padre.




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