martes, 21 de febrero de 2012

El Segundo


Como olvidarme de mi segundo Gran compañero mi estimado y querido Elder Reyes, mi hermano estés donde estés saludos desde Lima la capital de nuestro Hermoso País, espero no te incomodes al contar nuestras aventuritas como misioneros y nuestras sombras en Casa Grande teniendo siempre presente a nuestra pensionista Julia.
Este homenaje es tuyo…
Una sonrisa presente
El ánimo arriba
Las manos limpias
El corazón contrito
El hombre de un buen espíritu

La despedida con Elder Tacker fue muy doloroso y triste es que cuando son unos buenos compañeros es difícil decir un hasta nunca, aprendí muchas cosas de él, si de él, mi querido compañero.
Estando en la estaca donde casi siempre suceden los cambios en el centro de Trujillo la ciudad Primaveral aunque a veces el frio es tan fuerte que deseas salir con fresada encima, un abrazo nos separó y unas lágrimas jamás derramadas a simple vista se dijeron a dios; entonces ahora tendría que buscar a mi nuevo compañero, solo sabía que era Elder Reyes no tenía referencias  nada por el estilo solo que era latino y que hablaba español, mientras estrecho algunos saludos y apretones de manos y como siempre algunas palmoteadas en la espalda siento que alguien se para en mi delante y con unos gritos escandalosos escucho: ¡Elder D´angelo! ¡yo soy su nuevo compañero! Y me lanzo un abrasote de esos que así domas son raros sentir y si viene de un hombre mucho más aún.
Luz en tus ojos
Una sonrisa por regalar
La sinceridad de verdad
Mi amigo hasta la eternidad,
Un saludo me diste
La alegría que busque
El tiempo mejora
Y el herranque el por que
Los caminos aliviaste
Las tinieblas en luz de sol cristal
Nuestros pies en los montes donde suelen parar

Me quede sorprendido nunca antes nadie me había saludado de aquella manera mucho menos lo hizo mi primer compañero, sentí algo muy especial aquella tarde sentí que siempre para la tristeza existe la alegría, que siempre hay una luz escondida detrás de cada sombra solo tenemos el trabajo de descubrirla, aquella tarde ese Elder me enseño muchas cosas, que una sonrisa destruye un alma acongojada que a pesar de todos los problemas que tengamos siempre debemos de sonreír y expresar nuestro amor por nuestros semejantes y especialmente con las personas que viven con nosotros, él tenía mucha felicidad.
Sonreír y lo salude ambos nos abrasamos fuertemente, hablamos mucho y hasta que teníamos que retirarnos fue chistoso cuando me dijo o mejor dicho me dio la orden ya que fue de una manera sarcástica: ¡Elder cargue mis maletas! A lo cual respondí: SI MI COMPAÑERO, subimos al carro directo a CASA GRANDE, en el transcurso del viaje conversamos en cuanto a nosotros ambos veníamos de Lima su estaca estaba a una 5 cuadras de mi casa y teníamos algunos amigos en común de Lima, hablamos en cuanto a los conversos y las personas que tenían una fecha bautismal en que podríamos ayudarlos y que desafíos están teniendo, también conversábamos con otros misioneros que viajaban con nosotros, mi compañero tenía una manera de dirigir me di cuenta en el carro que el quería decidir todo y claro lo podía hacer porque es el compañero mayor, justo conmigo subió ya se imaginan como habrá sido; ahora entiendo muchas cosas que es lo que el señor verdaderamente quería que yo aprenda y como aquello influenciaría en mi vida en los años siguientes y como retornado y líder, entiendo el porqué de todas las cosas, pero sigamos con la historia.
Llegamos al cuarto el dejo sus maletas y prefirió poder enseñar y luego arreglar sus cosas me dijo que sería bueno o mejor dicho me dijo que lo lleve a conocer a los miembros de la rama y algunos investigadores que ya tenían una fecha; había un zapatero que siempre nos saludaba él trabajaba en la calle y cualquier persona que pasara por aquel sitio no se salvaba de un saludo de aquel buen hombre, también conoció a mi compañero, luego lo lleve donde la hermana que se encargaba de nuestra ropa una excelente hermana muy buena ella, es que olvidarse de la gente de Casa Grande es imposible, y así nos pasamos los primeros días haciendo que mi compañero conociera a los miembros de la pequeñita pero animosa Rama.
Aprendí mucho de su manera que el tenia de enseñar, me gustaba siempre dar mi testimonio, orar por las noches y pedirle a nuestro Padre que nos ayudara para poder encontrar a las personas escogidas, recuerdo muchas veces arrodillarnos y humillarnos ante él, tuvimos dos bautismos.
La hermana Tacanga, toda su familia es miembro de la iglesia podríamos decir pioneros en aquel lugar, ellos vivían en Roma a unos quince minutos de Casa Grande en carro, su sobrino era nuestro líder misional un excelente hombre, nos acompañaba casi todos los días unas cinco a más horas, él se preparaba para salir a una misión tuvimos mucho éxito él siempre nos presentaba a sus amigos y personas que eran investigadores antiguos, nunca tuvo vergüenza en compartir el evangelio con sus vecinos, un saludo amigazo estés donde estés, “me han contado que ya regresaste de la misión y que te casaste ahora estas como consejero de barrio, perfecto sigue así y gracias por tu ejemplo y tu humildad de corazón”.
Entonces siempre visitamos a la hermana y compartimos todas las lecciones, sus hijas son miembros de la iglesia en ese entonces mujeres jóvenes muy buena ellas sin perder siempre esa alegría que llevan las mujeres Romanas, ya con mi anterior compañero habíamos visitado a la mama y puesto algunas fechas pero ella aun no quería, entonces con mi compañero hicimos lo mismo teniendo la misma respuesta ya no era una sorpresa para mí, por más que mi compañero trato de explicarle la importancia de dicha ordenanza aun la hermana decía que no estaba preparada, entonces ya de camino a nuestra casa y estando planificando mi compañero me dijo que seguiríamos enseñando a la hermana pero que ya no le diríamos para que se bautice ni pondríamos ninguna fecha que solo compartiríamos las lecciones con ella, quedamos así y seguimos planificando.
Al día siguiente llego el momento de compartir el evangelio con la hermana Tacanga en su modesto hogar donde el amor sobraba a montón, mientras mi compañero estaba enseñando uno de los mandamientos sentí poder invitar nuevamente a la hermana para que se bautice el sábado que viene, luego pensé que no sería una buena idea ya que con mi compañero habíamos planificado que no lo haríamos si no más adelante, no hice caso y seguimos con la lección, pero la impresión aún seguía algo me decía que tenía que decir aquello, que invite a la hermana, sentí un bonito sentimiento, cuando llego el momento de expresar mi testimonio dije: HERMANA DIOS DESEA QUE USTED ENTRE EN SU REDIL, ¿ESTA DISPUESTA A BAUTISARSE ESTE SABADO A LAS 4:00PM? La hermana respondió: SI ELDER, mi compañero me quedo mirando con unos brillos en los ojos dejo todo lo que tenía en mano y saco su agenda en la cual apunto la fecha del sábado, le expresamos nuestro testimonio le dimos nuestro amor y oramos mucho con ella, sentimos que el espíritu confirmaba lo que había dicho, sentí que era un siervo de Dios y que el mismo obraba por nosotros, que somos sus instrumentos, recordé que mientras mi compañero estaba enseñando yo estaba orando y pidiendo luz y sabiduría. La noticia alegro mucho a las hijas y a su sobrino de la hermana así como a sus demás familiares.
Llegando a casa mi compañero me felicito por lo que había dicho, me dijo que aquello viene de Dios y que siempre siga aquellas impresiones, ese gesto me gustó mucho de él es que siempre andaba resaltando mis habilidades dejando de lado mis defectos. Un buen compañero se enfoca más en las habilidades de otras personas ya que aquellas ayudan a mejorar las debilidades, y asi nos fuimos conociendo aún más y a querernos como personas, claro también tuvimos algunos desafíos como no estar de acuerdo con lo que el otro opinaba pero todo ayudo en nuestro progreso como misioneros, seguimos visitando a la hermana Tacanga nos encariñamos mucho con aquella familia.
Luego encontramos una hermana de unos 20 años una joven muy buena de la rama de Roma, con ellas compartimos las lecciones y estaba muy entusiasmada en poder unirse a la iglesia, siempre tenía preguntas para nosotros y leía lo que le dejábamos, hasta el momento  todo andaba perfecto hasta incluso con mi compañero ya habíamos planificado una fecha para su bautismo, pero más adelante nos dimos con una terrible noticia que por mucho tiempo me dejo pensando en cómo trabaja el enemigo para destruir a las familias y que aquellas siempre sean miserables como él es.
Llegando un día a casa de nuestra querida hermana nos dimos con la sorpresa que no podría bautizarse si no hasta después de arreglar algunos asuntos que demorarían mucho tiempo, más que aquello dependería mucho de ella, nos sentamos frente a frente también estaba su pareja, ella nos dijo: NO PUEDO BAUTISARME POR CULPA DE EL,  y señalo a su pareja, siguió diciendo: por culpa de el no puedo unirme a la iglesia yo si quiero pero todo es culpa de él, anteriormente el a sido presidente de Rama de Roma vivía con su esposa e hijo era un buen hombre, yo tenía unos 16 años y no era miembro de la iglesia pero lo conocía a el por qué vivíamos cerca en la misma zona, entonces el estuvo conmigo dejando a su esposa ambos se separaron y ella se fue a vivir a Chile para que de alguna manera pudiera olvidar a su esposo, ellos se sellaron pero el fallo y lo excomulgaron de la iglesia, ahora jamás podre unirme a ella mucho menos sellarme.
Con mi compañero nos quedamos paralizados no sabíamos que hacer ambos estuvimos muy triste por lo que había pasado, el hermano estaba con lágrimas en los ojos, ya todo estaba hecho no había vuelta atrás el error se presentaba y las consecuencias retrasaba el progreso de los hijos de Dios, no sabíamos que hacer, el silencio fue una eternidad para reflexionar me sentí muy triste por lo sucedido pensé en por que tienen que pasar estas cosas porque no podemos ser más fuertes que las tentaciones, no sabía que decir solo me quedaba observar como las lágrimas caían por las mejillas de aquella hermana.
Recuerdo haber dicho de una manera enérgica que todo tiene su consecuencia en esta vida que lo que sembramos cegamos, que su conviviente tiene muchas cosas que mejorar y de las cuales arrepentirse, que ustedes han actuado de una manera miserable.
Les invitamos arrepentirse.
Él nos comentó que en varias oportunidades había pedido una reunión con los líderes para que vean su caso pero que aún estaba en proceso, tuvimos que despedirnos ya era hora de estar en nuestra pensionista Julia, les prometimos que oraríamos mucho por ellos y de alguna manera los ayudaríamos pero que aquello depende mucho de ellos y no de nosotros.
Aquella noche estando en mi cama pensé mucho en aquella historia, en aquellas personas, que el una vez fue un excelente líder y como es que cayo estando tan alto, pensé que las cosas que suceden en nuestras vidas dependen mucho de nuestra obediencia a los mandamientos de Dios y él no lo fue, eran buenas personas pero aquello no basta para regresar a la presencia de Dios, me dio mucha pena saber que aquello existía.
Más adelante conocimos a su hijo que también lo bautizamos un excelente joven de unos 14 años, él siempre tenía un mono en la sala de su casa, cada vez que entrabamos aquel animal solía molestarnos jalándonos los cabellos, aprendí tanto en mi primer área, aprendí mucho de mi compañero en las respuestas que tenía ante aquellos temas, teníamos el espíritu y Dios era el que hablaba por medio de nosotros aprendí a escuchar su voz y reconocer su presencia en cada una de nuestras enseñanzas que teníamos en todo el día.
Ahora recuerdo mis experiencias y me asombro de las respuestas que siempre teníamos para cada investigador, sin ser sellados sabíamos que se debería de hacer, aprendí bastante.
Luego tuvimos otro bautismo el hermano Oscar un joven de unos 25 años residente de Ascope un pueblito a unos 20 minutos de Casa Grande.
Recuerdo haber escuchado a  mi compañero decirme: “Elder usted enseñe a la hermana así como usted lo hace con autoridad y ella se bautizarse” ambos reconocíamos nuestros talentos.
El recorrer los montes y los valles de nuestra área era maravilloso hablar con aquella gente humilde de corazón gente no materialista, gente de Dios, los jóvenes de la iglesia muy buenos siempre están dispuestos hacer obedientes a los mandamientos de Dios.
Entonces llego el día en que tenía que ir a otro barrio, mi compañero se puso muy triste, recién comprendí que realmente él me amaba, estando en el carro con la grimas en los ojos me dijo: “Compañero pensé en servir más tiempo a su lado, quiero decirle que usted es un excelente maestro le voy a extrañar bastante” no pude mirarle a los ojos pero por medio de la luna observe que tenía los ojos llenos de lágrimas igual que los míos, sentí el amor que me tenía supe que siempre el amor estaba en medio de ambos, que tener un compañero es un privilegio, trabajar al lado de un representante personal de nuestro salvador Jesucristo, me siento muy orgulloso de haber podido trabajar a su lado.
Y ambos nos despedimos y tuve que ir con mi nuevo compañero Elder Nehiring.
Gracias por todo mi querido compañero Elder Reyes estés donde estés te deseo lo mejor buen hombre cuídate mucho y espero que hayas engordado, hasta donde se es que resides en Piura si no me equivoco es tu tierra natal, espero vernos pronto y darnos un fuerte abrazo,  aún vivo por las leyes que nos regían la vida en la Misión.
Abrazos…

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