sábado, 11 de febrero de 2012

Rinconada y Rasurin


Eran las tres de la tarde y las citas que teníamos nos fallaron o mejor dicho no estuvieron, nuestro querido barrio de “la rinconada” uno de los sitios más temidos de Trujillo la hermosa ciudad Primaveral, mi área era bonita por así decirlo no teníamos ningún problema al predicar en aquella área, teníamos dos barrios a nuestro cargo, el barrio rinconada y rasurin, cuando llegue mi primer compañero fue Elder Montero ya le faltaba un cambio para que regrese a casa, ósea, un mes y medio ya ustedes se imaginaran como habrán estado sus ánimos, un buen hombre, es de Lima casi por el instituto universitario, nos llevamos muy bien, hablamos de Lima, me conto sobre su novia que ya había encontrado alguien que suplante a mi querido amigo, no creo que hayamos sido los mejores compañeros ni buenos amigos, pero sí creo que dimos lo que podíamos en aquellos tiempos, tuvimos algunos mal entendidos entre nosotros, esos mal entendidos que siempre existen entre personas que viven juntos, no tuvimos bautismo pero si predicamos bastante.
Nuestra pensionista era una hermanita bastante anciana o mejor dicho bastante acabada, que la verdad no me gustaba para nada el trato de su esposo quien se veía que era más joven que ella, me imagino que la hermana habrá tenido unos 60 años, aunque cronológicamente me arriesgo a decir que unos 45, tenían un hijo que prefiero mantenerlo en el anonimato, fue un Misionero, pero por problemas de salud tuvo que regresar antes de terminar la Misión, si ustedes lo ven dirían que es un Héroe, un hombre muy especial. Siempre conversábamos con él, le gustaba mucho hablar de la misión y que le contemos como iban nuestros investigadores, la hermana muy buena un ángel (cuando estuve en otra área ya habrían pasado cerca de un año, los encontré a ellos dos y la hermana me saludo con mucha felicidad podría decir que vi lágrimas en sus ojos, dos ángeles).
También tenían otro hijo ya mayor me imagino de unos 27 años, el menor tendría unos 24, él estudiaba medicina en una universidad que no recuerdo el nombre y si así fuera tampoco la mencionaría, el también Misionero retornado oficialmente inactivo, por lo que veía no se llevaba muy bien con su padre, en fin era la familia en cuya casa pensionábamos.
La comida muy rica pero brise sido mejor si hubiera sido un poco más, aunque pensándolo bien pienso que soy muy comelón y para otros lo que la hermana serbia estaría muy bien, pero bueno.
Luego mi compañero tuvo que ir a casa  terminando su misión, la despedida fue para mí muy especial, no teníamos con él un buen compañerismo, sé que muchas veces caí en el error de no ser tan comprensivo y paciente haciendo que mi comportamiento sea un poco incómodo y desde aquí le pido mil disculpas, yo lo estimo bastante y aprendí mucho de él; entonces ya estando en el hotel donde el se quedaría con los otros misioneros que regresaban a casa, ya que su vuelo salía al día siguiente, llego el momento de despedirnos, le dije en lo que recuerdo: “gracias por todo Elder que le vaya muy bien, escríbame siempre” me quedo mirando y sabía que mis ojos se estaban llenando de lágrimas, antes de terminar le di un fuerte abrazo a lo que él me quedo mirando impresionado, yo sabía que lo quería y lo respetaba mucho, vi felicidad en su rostro y pudimos despedirnos siendo ambos felices me fui con buenos recuerdos de él, y todo lo que aprendí a su lado lo puse en práctica, me regalo sus pesas.
A veces es difícil ser perfecto ante la persona que más estimamos o amamos, muchas veces nos equivocamos más ante tales personas, pero tenemos que tener mucho cuidado, debemos de mostrar siempre nuestro amor y comprensión, no esperemos el último minuto para expresar lo que sentimos, tal vez sea demasiado tarde para hacerlo, hagámoslo. Nuestras imperfecciones y debilidades nunca nos convencieron que no nos amábamos. Un Abrazo Compañero.
Entonces estaba solo y me regrese con los líderes de zona, tuve que dormir con ellos hasta el día siguiente que vendría mi nuevo compañero, tuve que ir a recogerlo al centro de Trujillo hay estaba Elder Granados, bastante serio con un sombrero y vestido de negro, unas maletas bastantes pesadas y una mirada fría y penetrante.
Fue un excelente compañero, fuimos muy buenos amigos nos quedamos juntos cuatro meses y medio, tuvimos muchos bautismos, siempre le recuerdo sonriendo, sus bromas nunca faltaban en casa cita y lección que teníamos con nuestros investigadores, recuerdo en una oportunidad una hermana nos dijo: “Elderes ustedes tienen que moverse trabajar el doble nuestro barrio está cayendo” y mi compañero se movió como si estuviera bailando, no pare de reírme por lo menos unos veinte minutos, es que lo hizo con unos ánimos y una sonrisa en el rostro. Nos divertimos mucho enseñando, aprendimos bastante de nuestras fortalezas y debilidades, como olvidarte mi querido amigo, la despedida fue bastante triste, nos dimos un fuerte abrazo y nos dijimos hasta pronto, ya han pasado más de cuatro años y aún no nos hemos vuelto a ver, sé que ya está casado y vive en Huaraz, un abrazo amigote donde estés, cuídate mucho y gracias por todas las experiencia que pasamos juntos, de todas aprendimos mucho.
Como no recordar la experiencia que tuvimos cuando visitamos a la herma Iris, trabajaba como conserje en la iglesia, la visitamos un día veraniego, aunque en Trujillo todos los días son así, entramos a su casa y la hermana nos saludó con bastante alegría, nos sentamos y después de conversar unos minutos y averiguar si en su casa había alguien que le podamos enseñar, la hermana nos contó la experiencia que más adelante me hizo contarla en cada discurso que daba y con cada persona que trataba de compartir el evangelio.
Nos dijo que tenía su esposo, como ambos estuvieron fue una anécdota que ella jamás olvidara, misionera retornada, su esposo se bautizó ya pasado la edad misional, el trataba de cortejarla pero muchas veces ella fue directa diciéndole que jamás estaría con el que solo lo veía como un amigo y un hermano de la iglesia, en una oportunidad tocaron su puerta abrió y era el, le dijo dándole una flor: “algún día serás mi esposa”, pasaron unos meses y se casaron, podía ver el rostro de la hermana Iris como radiaba l hablar del hombre que tanto amaba, tuvieron cuatro hijos o cinco no recuerdo bien, dos de ellos estaban en la misión y uno aún se estaba preparando para hacerlo mismo.
Mi esposo se puso mal, no sabíamos lo que tenía, tuvimos que llevarlo a Lima, y le diagnosticaron que tenía cáncer, un cáncer terminal y que no tenía mucho tiempo de vida, yo me quede en Trujillo porque tenía que trabajar, en una oportunidad me llamo por teléfono y me dijo: “Amor me siento mal, pienso que ya me tengo que ir, no sé si verdaderamente existe otro mundo después que este, pero si existe el mundo de los espíritus y en todo lo que creemos le avisare desde donde este” le dije no hables así todo saldrá bien no pienses en esas cosas y así terminamos de conversar. Pasando un tiempo el regreso a Trujillo ya lo teníamos cuidando en casa, el medico había dicho que podría curarse pero teníamos que cuidarlo mucho y tomar todos sus medicamentos.
Después de unos meses estando en casa me fui a comprar a la tienda algo que había olvidado para la cocina, él ya estaba en sillas de ruedas no podía caminar, mientras estoy en la tienda sale mi hermana gritando: “Iris tu esposo se a puesto mal, tienes que venir”  corrí mi corazón palpitaba más a prisa de lo normal, mi cuerpo empezó a temblar y pensé en lo peor, llegue y lo encontré en el suelo arrodillado, tocia y veía que se iba desvaneciendo, me arrodille a su lado, lo abrase y sentí que era su ultimo día, estando ambos arrodillados y llorando, lo sujete fuerte e hice una oración: “Padre Celestial gracias por todos los bellos momentos que nos has hecho pasar, gracias por darme a este hombre que me amo con toda su alma, fue un Gran Esposo un Buen Padre y un excelente Hijo tuyo, si es tu voluntad llevártelo porque lo necesitas estamos dispuestos aceptarlo, en tus manos ponemos nuestras vidas, cuídalo mucho” antes de terminar la oración pude ver claramente como su espíritu salía de su cuerpo alce la mirada y vi a sus padres que habían fallecido dándole la bienvenida, también vi a mi madre que había fallecido años atrás, mi esposo estaba feliz todos vestidos de blanco, cuando termine de hacer la oración y dije amen, mi esposo estaba entre mis brazos había partido a su lugar de origen estaba en la presencia de Nuestro Padre Celestial”.


Elderes yo sé sin ninguna duda, se con toda la seguridad de mi alma y mi testimonio y aquella experiencia que pude pasar que el Mundo de los Espíritus Existe, que Dios vive y que tiene un propósito para nosotros, que estamos en al iglesia verdadera, sé que ustedes hacen un gran trabajo de preparar a las personas para que sean recibidos por nuestro Dios.
Escuchar a las hermana Iris fue algo que jamás olvidare, pero lo que hace que no olvide aquella experiencia es el espíritu que sentimos, Dios nos confirmó que todo lo que habíamos escuchado era verdad, que el plan de Salvación es para todos nosotros, y que él nos ama.  
Salimos de aquella casa con la visión de predicar a todas las personas que se nos cruzara en el camino, pensé caminar y volar por los aires el espíritu que sentimos fue espectacular, sé que Dios quería que aprendamos algo de aquella visita, fue como si el mismo nos susurrara: “Venid a mi todos los que estáis trabajos y cargaos y yo os hare descansar…. Aprended de mi que soy manso y humilde de corazón” mi mente se abrió y pude ver y sentir cosas que nadie en este mundo ni alguna institución lo podría hacer, solo mi Dios y el tuyo.

Eran las tres de la tarde y las citas que teníamos nos fallaron o mejor dicho no estuvieron, nuestro querido barrio de “la rinconada” uno de los sitios más temidos de Trujillo la hermosa ciudad Primaveral…….


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