jueves, 23 de agosto de 2012

Hace aproximadamente cinco años

Hace aproximadamente cinco años regrese de la misión Perú Trujillo y aun conservo el espíritu tan reverente y alegre como en tiempos antiguos, recorrer las calles de Lima no fue nada fácil especialmente subir a uno de esos troncomoviles rodantes, me refiero a las combis y micros pero desgraciadamente tenemos que soportar todo tipo de infamia y léxico que la gente desea gritar por no saber que hablar, el norte fue una bendición en mi vida especialmente su gente tan amable y bastante servicial no podre olvidar su deliciosa gastronomía y sus lugares maravillosos como chan chan, tuve muchas amistades que nunca olvidare es que realmente uno puede ver y ser participes de milagros inesperados que para la gente tal vez suene bastante irónico y hasta muchas veces chistoso. Pero realmente sentí verdaderas amistades. En la Misión conocí a un hombre extraordinario quien fue el Padre Terrenal que nunca tuve si mi gran amigo y colega en negocios espirituales y en caminos celestiales, mi Presidente de Misión Lane Ward, recuerdo la primera vez que lo vi, él nos estaba esperando en el aeropuerto en Huanchaco en bien pise suelo Trujillano no vi a nadie solo a las personas que venían conmigo justo en ese momento levanto la mirada y pude ver a unas misioneras que nos levantaban la mano como dándonos la bienvenida con una sonrisa de oreja a oreja nos decían: Bienvenidos, luego hicimos lo que se suele hacer cada vez que uno viaja cosas como recoger la maletas y hacer un poco de tiempo esperando detrás de otras personas, luego, todos nosotros pasábamos para poder saludar al Presidente y su esposa, lo primero que me dijo la Hermana Ward fue QUE ZAPATOS TAN BRILLANTES, en su poco ingles que apenas podía mencionar algunas palabras en español, hay fue el día en que conocí al hombre que me ayudaría tanto en mi vida espiritual y me inspiraría a ser un buen hombre así tenga que humillarme o ser humillado. Sus consejos jamás olvidare fueron únicos, el siempre resaltaba la fortaleza que tuve y que tengo al poder haber salido a una misión al año de miembro y siendo único mormón en mi familia, me enseño mucho acerca de Dios pero mas que ello me demostró como podía yo personalmente comunicarme con mi Padre Celestial y todo aquello me llevo a conocerle. El ultimo día en que ya tenia que regresar a casa y ser relevado honorablemente el delante demi firmo mi documento el cual decía que termine la Misión Honorablemente los 24 meses que fui llamado a servir, prometiendo que recibiría las bendiciones de las que jamás haya recibido en mi vida, fue un gozo y un privilegio haber servido con usted Elder D`angelo fue lo que me dijo. Llego el momento en que teníamos que estar en el aeropuerto y regresar a casa el siempre estaba con nosotros nos acompañó a todo lugar hasta vernos subir al avión, recuerdo que ya teníamos que irnos y despedirnos de el para subir al avión y el desde lejos nos alzaba la mano y hacia todo lo posible para seguir viéndonos y ambos nos despedimos las manos arriba y un rostro de gozo por que cumplimos nuestra Misión, llore mucho por que verdaderamente le amaba y le extrañaría bastante en todo el avión pensé en el en mi Mision, no pensé en casa ni en lo que tendría que hacer….

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