sábado, 15 de septiembre de 2012

Alrededor de un minuto


Estuvimos sentados frente a frente, 
ya sin reconocernos, 
el silencio que duro por un minuto se hizo una realidad, 
las estrellas nos iluminaban con aquella luz insaciable que a solo los dioses complacen,
 tú con el cabello largo y la blusa escotada con la sencillez y la arrogancia plena de una mujer, 
nos miramos frente a frente sin ninguna palabra sabiendo que del amor no se habla; 
nuestros espíritus se entrelazaron reconociendo el verdadero lenguaje del alma, 
dejamos a un lado la alquimia y cuentos de Ada.

Ni un minuto logre escapar de tus besos tus carias, 
podía leer tus pensamientos, eran los míos; 
nuestras almas se desnudaron reconociendo que el deseo no es lo que observamos, 
si no lo que imaginamos;
 nosotros seguíamos sentados recordamos nuestro primer beso, 
fue algo inesperado; 
nuestro amor se hizo realidad porque nuestras almas mostraron su fragilidad, 
todo se hizo realidad, 
porque le dimos a nuestras almas la palabra mágica de la libertad; 
aprendí que el amor no es un sentimiento es una pasión, 
mirando tus ojos aprendí que yo al cielo podía llegar si solo  tu alma sabia mirar;
 aquella noche de ti aprendí que con los dioses podía conversar, 
si solo de tu mano deseaba caminar; 
el silencio nos siguió rodeando, 
como dos palomas frente a su nido, 
nuestros ojos no parpadeaban solo miraban, 
solo miraban aquellas almas insaciables por hablar,
 permitimos salir lo más sagrado que llevamos por dentro, 
pocas oportunidades ellas hablan, ahora yo tenía alas, 
podía volar lejos de ti, 
irme a otros vientos a pasear y tú solo serás un recuerdo del cual hablar;
 pero ya no podía mi alma y la tuya eran una sola,
 teniendo sabor a dulzura diciendo que si nos separábamos sería una lisura.

Pero aun podía volar, 
aun podía volar si junto a tu alma aprendía a amar, 
volamos juntos incansablemente,
 ya no éramos dos solo uno, 
tu y yo juntos para siempre, 
fuimos a volar a otros vientos y dejamos cerradas las puertas, 
nadie podía entrar por que las cerramos por la eternidad.

Las estrellas nos seguían iluminando con aquella luz insaciable, 
que solo los dioses se complacen, 
tú con el cabello largo y la blusa escotada, 
nos miramos y nos reconocimos, 
no hubo palabra ni frases de amor; 
éramos tan valientes como Popeye o Pluto y todo lo aprendimos alrededor de un minuto…..

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