viernes, 21 de septiembre de 2012

Sin saber que había amante prohibido


Te encontré desenvainada
Con telas de seda y cartera de olivo,
Con ojos purificados y manos acicaladas
Buena cara de aquel día,
Te aceche y corteje lo plástico vivido
La mendacidad de tu finura me sustrajeron de por vida
Y así nos apapachamos de ternura
Olvidando las griterías tuyas y mías,
Pensé en que eras mía y yo de ti,
Mi creencia deposite en tus manos de acero  pluma
Y aun así me pagas con farsa tuya.

Dijiste adiós de por vida
Sin saber que había amante prohibido
Corriste tras el lupanar tuyo
Una furcia llegaste a ser
Olvidaste todo lo nuestro y  fuiste la triste fulana del ayer,
Calva y sin abrigo mío
Desierta anduvieras sabiendo que serás feliz
Y tu sombra te sonara diciendo que:
No existe dignidad en ti.

Olvide tus pecaminosos caminos
Tu deshonesto cuerpo quedo atrás
Y tu amante sabrá que eras una mujerzuela más,
Tras deseosos hombres perderás tu esencia
Y se ira carbonizando tu alma de tanta mar
Es que solo sirves para ello
Piedra es piedra y arena es arena
Tú eres tú y nadie más…

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